Así se vivió el debut en vivo de Flora y Fauna, el primer álbum de Ximena Ingü
La noche empezó incluso antes de que se apague la luz del escenario.
Al llegar al Teatro Auditorio Miraflores, algunas personas esperaban en la entrada. Bajé directamente a la planta baja, donde se encontraba el auditorio, para confirmar el ingreso. En la puerta me indicaron que debía recoger un ticket. Lo que me entregaron no fue una entrada tradicional, sino un sticker con una frase impresa. Un pequeño gesto que ya anticipaba que esa no sería una noche común.
Poco a poco, más personas se fueron sumando a la espera: amistades, invitados, prensa y público en general. El auditorio terminaría prácticamente lleno.
Al ingresar, me ubicaron en la primera fila. Desde ahí, el concierto se viviría muy de cerca.

El inicio estuvo a cargo de Paukencio, cantautor y productor peruano, responsable de la producción del álbum Flora y Fauna. Solo en escena, acompañado de su voz y un órgano, ofreció un repertorio cargado de sensibilidad. Sin grandes artificios, logró transmitir una emocionalidad profunda, preparando el terreno para lo que vendría después.

Luego, el telón se abrió.
Ximena Ingü apareció en escena con un traje marrón, frente a un escenario cubierto de flores y plantas. La escenografía evocaba un jardín, una selva, un espacio casi mágico que parecía salido directamente de su universo creativo. Desde el primer momento, quedó claro que no solo se trataba de un concierto, sino de una experiencia pensada para ser vivida desde adentro.
Los músicos que la acompañaban llevaban vinchas con diseños de orejitas de animalitos, reforzando la idea de la fauna que habita el mundo de Ximena. Cada detalle estaba cuidado para trasladarnos a ese territorio íntimo y sensible que propone su música.
A lo largo del show apareció también un personaje en escena: una figura vestida de celeste, con una máscara de conejo. Su presencia era intermitente, casi inesperada. Por momentos parecía molestar a Ximena, jugar con ella o incomodarla; en otros, acompañarla y ayudarla a sanar. No hablaba, pero su lenguaje corporal decía mucho. Era una presencia simbólica, parte del relato que se iba construyendo canción a canción, como una extensión visual del mundo interior que Ximena compartía sobre el escenario.
En medio del concierto, el público fue parte de una sorpresa. Debajo de cada asiento había un sticker con una imagen, pensado como parte de una dinámica del show. Un gesto simple, pero significativo, que rompió la barrera entre escenario y audiencia, y reforzó la sensación de que todos los presentes formaban parte del universo de Flora y Fauna. No solo se asistía a un concierto: se participaba de él.
El espectáculo tuvo un intermedio que marcó un cambio de vestuario y de atmósfera. En la segunda parte, se sumaron invitados que interpretaron junto a Ximena algunas de las canciones del álbum. El escenario se llenó aún más de voces, complicidad y afecto.
Fue una noche atravesada por emociones: agradecimientos sinceros, miradas cómplices y lágrimas. Fiel al costado sentimental que caracteriza a Ximena, cada canción estaba cargada de historia, memoria y entrega.
El cierre llegó con la despedida clásica de los espectáculos teatrales: todos los músicos tomados de la mano, inclinándose frente al público. El auditorio respondió con aplausos largos y sinceros. El telón se cerró, pero la noche no terminó ahí.
Ximena volvió a salir, esta vez desde debajo del telón. El público se acercó para regalarle flores, felicitarla y tomarse fotografías. En medio de ese encuentro, también me acerqué a felicitarla y darle un abrazo. Fue un gesto simple, pero necesario. Porque después de escuchar Flora y Fauna en estudio y ahora vivirlo en vivo, se entiende algo más: el disco no solo se escucha, se siente. Dan ganas de abrazarlo. Y en ese momento, el disco era Ximena.
Así culminó un concierto que quedará como un recuerdo imborrable: el primer lanzamiento oficial en vivo del álbum debut de Ximena Ingü, presentado a lo grande, rodeado de emoción, símbolos y una comunidad que la acompañó desde el inicio.
Reviewed by Música Independiente Perú
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enero 16, 2026
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